La queratectomía fotorrefractiva (PRK) ofrece resultados idénticos al LASIK. Se sigue realizando con frecuencia y puede ofrecer ventajas sobre las lentes de contacto y las gafas para algunos pacientes con miopía, hipermetropía o astigmatismo. El procedimiento PRK corrige los errores refractivos mediante un láser excimer para remodelar la córnea.
Primero, el cirujano eliminará con cuidado las células superficiales (epitelio) de la córnea. Luego, con un láser excimer frío, remodelará la córnea para corregir la visión.
La gran mayoría de los pacientes que se someten a PRK obtienen una visión 20/20 sin gafas ni lentes de contacto. La PRK es una mejor alternativa al LASIK para muchos pacientes con córneas delgadas o de forma irregular, con ojo seco crónico preexistente o que practican deportes con mucho contacto directo con los ojos (p. ej., boxeadores, campeones de Ultimate Fighting, etc.).
Tras un procedimiento PRK, las células superficiales tardan una semana en regenerarse en la superficie de la córnea. Las células tardan entre dos y seis semanas en alisarse y permitir una visión nítida. La visión óptima puede tardar hasta tres meses tras la PRK.